La forma más simple de no pasarte del presupuesto es decidir el número antes de ir al súper, no mientras estás parado en la góndola.
1. Fijá el presupuesto semanal, no el mensual
Dividí el mensual entre 4,3 y trabajá siempre con ese número más chico. Es más fácil controlar $58.000 por semana que $250.000 repartidos en 30 días sin un corte claro.
2. Armá el menú antes que la lista
Decidí primero qué vas a comer esos 7 días y recién ahí bajá cada comida a sus ingredientes. Una lista que sale de un menú tiene mucho menos desperdicio.
3. Separá por categorías
Agrupá por sección del súper (carnicería, verdulería, almacén, lácteos) en vez de anotar en orden random — evita compras de impulso al volver dos veces al mismo pasillo.
4. Ponele un precio estimado a cada ítem
Sumá a medida que armás la lista. Si al sumar ya estás cerca del límite, sacás algo antes de ir — no en la caja.
5. Dejá un 10% de margen
Armá la lista al 90% de tu presupuesto real para que ese margen exista sin obligarte a sacar algo de la bolsa.
6. Guardá lo que te funcionó
Si una semana la cesta te cerró bien, anotala — la próxima vez tenés un punto de partida real, no una hoja en blanco.